Los conductores “humanos” no deberían ser legalmente responsables de la seguridad vial en la era de los coches autónomos, según un informe realizado por las comisiones parlamentarias de Inglaterra y Gales, y de Escocia. La persona al volante solo podrá considerarse como un “usuario a cargo” y no es responsable de las infracciones derivadas directamente de la conducción o de posibles accidentes: solo es responsable de tener el seguro en vigor y de comprobar que los ocupantes se han abrochado el cinturón de seguridad.

Volvo XC90 con control de seguridad en la noche

La responsable legal en caso de fallo o accidente es la empresa que está detrás del sistema de conducción autónomo y los fabricantes de automóviles tendrán que tener accesibles los datos para entender la culpa y la responsabilidad tras una colisión. La comisión recomienda fuertes sanciones y responsabilidad penal para aquellos que no revelen cómo funcionan sus sistemas.

Además, esta comisión han solicitado una nueva legislación que delimite claramente si un vehículo es autónomo o no. La conducción autónoma no debe tratarse como una escala de niveles: un coche es autónomo (en todas las condiciones y sin necesitan ningún tipo de supervisión) o no lo es. En este sentido, se insta a los fabricantes a que expliquen con claridad la diferencia entre la conducción autónoma y los sistemas de asistencia a la conducción ADAS, empleando una terminología adecuada para evitar que nadie crea que su coche es autónomo cuando no lo es.

La importancia clave del mantenimiento

Además, se recomienda crear un sistema de revisiones técnicas de los vehículos automatizados, con el fin de garantizar que sigan siendo seguros y cumplan las normas de circulación a lo largo de toda su vida útil. El mantenimiento de todos sus sistemas, cámaras y sensores es de vital importancia para que puedan funcionar con seguridad.

Como en muchos otros aspectos de la conducción autónoma, los sistemas ADAS de asistencia a la conducción son la “avanzadilla” del futuro mantenimiento de los coches autónomos. Las cámaras y sensores de los sistemas ADAS son la base de los que guiarán a los coches autónomos y muchos de ellos están instalados en el parabrisas. Cuando se sustituye y se instala un parabrisas nuevo, estas cámaras y sensores han de ser recalibrados para asegurarnos de que ofrecen una información precisa a los sistemas de seguridad. Esta recalibración ha de ser realizada por profesionales con la formación, experiencia, metodología y tecnología adecuadas. Una recalibración incorrecta puede producir fallos graves de los sistemas de seguridad de un vehículo. El coche no es capaz de realizar un reconocimiento fiable del entorno y esto puede provocar un frenazo a destiempo o, lo que es peor, una colisión o un atropello. Una prueba efectuada en el Reino Unido por el instituto MIRA con un Toyota C-HR, concluyó que una mala recalibración representa un riesgo para la seguridad de los ocupantes del vehículo y otros usuarios de la carretera. El Grupo Belron, a quien pertenece Carglass España, es líder mundial en este apartado y realizó 1.140.000 recalibraciones de sistemas ADAS en 2020.

Control de voz con Volvo

En España, las ITVs comenzarán a revisar los sistemas de asistencia a la conducción ADAS cuando el Ministerio de Industria establezca el manual de procedimiento de inspección.